domingo, 31 de enero de 2010

Persona (Ingmar Bergman)

El actor sueco Max von Sydow decía que “no conozco a nadie que sepa tanto sobre el ser humano como Bergman”. No sé si Bergman es quien más sabe del ser humano, pero quizás es de los más capacitados en resumirlo en 78 minutos.

Bibi Andersson (Alma) y Liv Ullmann (Elizabeth) en Persona (1966)

La persona (etimológicamente máscara) que vive en el escenario de un teatro y que llega , en la frontera del no-ser, al peor de los silencios: aquel en el que las únicas palabras son las del guión ... ¿no es un buen resumen del ser humano, o mejor, de la 'persona' ?

El certero diagnóstico de la doctora a la protagonista (Liv Ullmann):

¿Crees que no lo entiendo? El sueño imposible de ser. No de parecer, sino de ser. Consciente en cada momento. Vigilante. Al mismo tiempo, el abismo entre lo que eres para los otros y para ti misma, el sentimiento de vértigo y el deseo constante de, al menos, estar expuesta, de ser analizada, diseccionada, quizás incluso aniquilada. Cada palabra una mentira, cada gesto una falsedad, cada sonrisa una mueca.”

Y la única posibilidad de 'ser': encontrar un alma ... y Alma es el nombre de la enfermera (Bibi Andersson) que la acompaña a la solitaria casa de la costa y con quien en esa soledad absoluta (en la que el Otro no puede aportar nada pues no ve nada: la imagen del marido invidente incapaz de distinguir a su mujer de la enfermera) materializarán una simbiosis de dudoso éxito y de dudoso fracaso.

Grandiosa película.

5 comentarios:

Benjamín López dijo...

Y al mismo tiempo una más que interesante (y discutible) reflexión sobre el lenguaje humano, un instrumento poderoso y engañoso... Elizabeth Vogler no se vacía de sí misma, sino que renuncia a la expresión verbal para encontrarse a sí misma. Alma, por su parte, es locuaz, muy locuaz, verborreica...

Benjamín López dijo...

Y al mismo tiempo una más que interesante (y discutible) reflexión sobre el lenguaje humano, un instrumento poderoso y engañoso... Elizabeth Vogler no se vacía de sí misma, sino que renuncia a la expresión verbal para encontrarse a sí misma. Alma, por su parte, es locuaz, muy locuaz, verborreica...

noesmivida@hotmail.com dijo...

Yo creo que Elizabeth renuncia a la palabra porque se agota el guión, el personaje ... el lenguaje cuando no hay 'persona' ya no tiene sentido. Alma es la posibilidad de recuperar (o de conseguir por primera vez) el 'ser' y una forma de simbolizar esa posibilidad es esa verborrea.

Abralexas dijo...

La incomunicación del ser humano como parte de una sociedad que desprecia a todos sus semejantes por la naturaleza egolatra personal.

herman dijo...

trastorno de doble personalidad?