domingo, 27 de mayo de 2007

Frases y fragmentos ... (XXII)

... de lecturas más o menos recientes.

Sarah Bernhardt
"Existen también las tradiciones morales relacionadas con lo legendario. En ocasiones he querido, en compañía de un autor, obligar al público a volverse hacia la verdad y a destruir el aspecto legendario de ciertos personajes que la historia de hoy día nos presenta tal como fueron en la realidad. Pues bien, el público no me ha secundado. Y yo me he dado cuenta enseguida de que la leyenda triunfa por encima de la historia y de que es preferible cederle el paso. ¿Quién fue Juana de Arco? ¿la campesina robusta, la buena moza ruda sometida a las promiscuidades de su época bárbara entre los soldados que bromeaban pícaramente? No; se trataba de un ser frágil guiado por un alma divina. Un ángel invisible sostiene su brazo portador del pesado estandarte. Lo que nos interesa es la leyenda. Pues la hemos forjado según nuestra voluntad. Y es la que triunfa."
El arte del teatro. Sarah Bernhardt.

"Los moralistas, y en particular los moralistas religiosos, cubren de oprobio a los actores en general, y consideran el teatro lugar de perdición. Así, en la mayoría de las ciudades de América en que he dado representaciones en el curso de mi gira, los obispos lanzaban ex cátedra rayos destinados a reducirnos a cenizas a mis camaradas y a mí. Respecto a una prédica semejante, mi manager, el señor Henry Abbey, escribió al obispo de Chicago la siguiente carta:
'Monseñor, cuando voy a su ciudad tengo la costumbre de gastarme en publicidad cuatrocientos dólares Pero como esta vez lo ha hecho usted por mí, le envío doscientos dólares para sus pobres.Henry Abbey.'
"
El arte del teatro. Sarah Bernhardt.

"Las más grandes pintoras, Rosa Bonheur, Madeleine Lemaire, la señora Dermont-Breton, Louise Abbéma, Maud Earle, han tenido en diferentes grados un verdadero talento. Pero ni una se ha acercado a Rafael, a Leonardo da Vinci, a Rubens, a Velázquez, a Delacroix, a Edouard Detaille, a Alfred Stevens, a Bastien Lepage. En música, ni una mujer hubiera tenido oportunidad de componer una ópera antes de Augusta Holmès; Cécile Chaminade es una pianista virtuosa y compositora de gran talento: pero ninguna de estas dos mujeres se acerca a Bach, a Mozart, a Beethoven, a Wagner, a Schumann, a Gounod, a Massenet, a Saint-Saëns. En poesía, las señoras Desbordes-Valmore, Ackermann, de Noailles, Lucia Delarue-Mardrus, Rosemonde Gérard, de Régnier, Hélène Picard, Jane Catulle Mendès, tienen todas ellas un enorme talento, pero todavía están lejos de Rostand, Racine, Victor Hugo, Lamartine, Musset, Edmond Rostand, Jean Richepin y tantos otros ilustres…
Y no hablo de escultura: la verdad es que no hay ninguna mujer que sea una gran escultora. (nota: Claudel es 20 años mayor que Bernhardt)
En el teatro, por el contrario, las grandes artistas femeninas son mucho más numerosas que los hombres. Sabemos que Nerón fue un gran actor; pero Teodora fue más grande que él; Roscio era, al parecer, un actor ilustre, y el pobre pagó bien cara su celebridad.
Pero en los dos últimos siglos el número de artistas femeninas que han ilustrado la escena francesa ha sobrepasado el número de los artistas masculinos. No hay nada que oponer a la señorita Duclos, a Adrienne Lecouvreur, a Clairon, a la Champmeslé, a la señorita Georges, a la señorita Mars, a Rachel, como no sean Baron, Talma y Mounet-Sully. Y es algo que me parece absolutamente lógico.
El arte teatral me parece un arte más bien femenino; contiene en sí mismo todos los artificios correspondientes a los recursos de la mujer: el deseo de agradar, la facilidad para exteriorizar los sentimientos y disimular los defectos y la asimilación, que es la esencia misma de la mujer. Y lo que todavía da a la mujer una pequeña superioridad es que es mujer, y que sus cualidades físicas generalmente la hacen superar las cualidades físicas del hombre. Por eso nuestro arte es tan hermoso y tan completo, porque refleja todas las demás artes; nuestro arte, como digo, es un poco inferior porque no puede ejercerse sin la belleza del cuerpo o del rostro."

El arte del teatro. Sarah Bernhardt.



Sarah Bernhardt en Queen Elizabeth (1912)

"Hay cinco clases de actrices: las buenas, las malas, las regulares,
las grandes actrices y ... Sarah Bernhardt"

Mark Twain

2 comentarios:

arrebatos dijo...

Tanto Sarah Bernhardt como Marsillach coinciden en lo mismo: que las mujeres actúan mejor que los hombres.

Sin duda tienen razón ¿no crees? Y no me refiero sólo a las actrices.

Noesmivida dijo...

Totalmente de acuerdo ... es algo que siempre había notado, el hecho de que, en general, siempre encontraba más brillantes a las actrices que a los actores en el escenario. Antes pensaba que es que me las miraba "con otros ojos", pero el descubrir que tanto Marsillach como la Bernhardt lo afirman con rotundidad me lo ha confirmado. Y sí, seguro que fuera del escenario también "nos dan mil vueltas" en ese aspecto :-)