T.S. Elliot comienza así su prólogo a 'El bosque de la noche' de Djuna Barnes:
"Cuando se trata de prologar un libro de orden creativo siempre me parece que los pocos libros que merecen ser presentados son precisamente aquellos que es impertinencia presentar."
No se puede decir mejor. Lamentablemente no termina aquí su prólogo (lo que lo hubiera convertido automáticamente en insuperable), el cual se alarga varias páginas dando la visión del que ha leído varias veces el libro a aquel que se dispone a descubrirlo.
Si algún partido político promete la ilegalización de los prólogos y la subvención de los epílogos tiene mi voto.
