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viernes, 14 de diciembre de 2007

Frases y fragmentos ... (XXXI)

... de lecturas más o menos recientes

D.H. Lawrence Tzvetan Todorov
Oliverio Girondo Carlos Fisas

"Pero así son las cosas. Desde el momento en que un libro llega a ser comprendido, sabido, una vez fijada o establecida una interpretación del mismo, dicho libro está muerto. Un libro solo permanece vivo en tanto que conserva su capacidad de conmovernos, de emocionarnos de forma diferente, es decir, en tanto en cuanto nos parece diferente cada vez que volvemos a leerlo. Ante la avalancha de libros ramplones que se agotan en una única lectura, el pensamiento moderno tiende a considerar que todos los libros son iguales, que basta con leerlos una sola vez. Pero eso no es así y, poco a poco, habrá que cambiar esa forma de pensar. El verdadero disfrute de un libro consiste en leerlo y releerlo, y encontrar en él siempre algo diferente, descubrir otro significado, otro nivel de significado. Como ocurre con todo, se trata de una cuestión de valores: nos inunda tal cantidad de libros que apenas nos damos cuenta que un libro puede ser algo valioso como una joya o una hermosa pintura, algo que se puede contemplar cada vez con mayor intensidad y, cada vez también, algo de lo que extraer una experiencia más profunda."
Apocalipsis. D.H.Lawrence.

"Si hoy en día me pregunto porqué amo la literatura, la respuesta que me viene a la cabeza de forma espontánea es: porque me ayuda a vivir. Ya no le pido tanto, como en la adolescencia, que me ahorre las heridas que podría sufrir en mis encuentros con personas reales; más que excluir las experiencias vividas, me hace descubrir mundos que se sitúan en continuidad con ellas y me permiten entenderlas mejor. Más densa y más elocuente que la vida cotidiana pero no radicalmente diferente, la literatura amplía nuestro universo, nos incita a imaginar otras maneras de concebirlo y de organizarlo."
La literatura en peligro. Tzvetan Todorov

"¿Morir? ¡Señor! ¡Señor! ¡Libradnos, Señor!
¿Dormir? ¡Dormir! ¡Concedédnoslo, Señor!
"
Veinte poemas para ser leídos en el tranvía. Oliverio Girondo.


"El gran polemista católico Louis Veuillot discutía un día con un majadero que no hacía más que vanagloriarse de sus antepasados. Veuillot puso fin a la disputa diciendo:
- Yo asciendo de una familia de humildes campesinos, ¿de quién desciende usted?"
Historias de la Historia. Carlos Fisas.

"Pero es que, amigos míos, la vida ha dado muchas vueltas. En mi adolescencia, a los doce o trece años, hablábamos en voz baja, de cómo se hacen los niños. Hoy, a la misma edad, los adolescentes hablan, en voz alta, de cómo no se hacen."
Historias de la Historia. Carlos Fisas.

domingo, 1 de octubre de 2006

Frases y fragmentos ... (XIV)

... de lecturas más o menos recientes.

Anaïs Nin Lawrence Heine

"Me niego a seguir siendo madre. He sido la madre de mis hermanos, del débil y pobre Hugh, de mis amantes, de mi Padre. Quiero vivir tan sólo para el amor del hombre y como artista. Como amante, como creadora. Nada de maternidad, de inmolación, de generosidad. La maternidad sería otra vez la soledad: dar, proteger, servir, entregarse. No. No. No."
(Diarios Intimos-Incesto. Anaïs Nin)

" - Pero ¿crees en algo?
- ¿Yo? Bueno, intelectualmente, creo en tener buen corazón, un pene alegre, una inteligencia viva, y valor para decir “¡mierda!” delante de una dama.”
(El amante de Lady Chatterley. D.H.Lawrence)

"¡Violada! Una podía haber sido violada sin haber sido tocada jamás. Violada por palabras muertas que se volvían obscenas, y por ideas muertas que se volvían obsesiones."
(El amante de Lady Chatterley. D.H.Lawrence)

"Pero, cuando me di cuenta que el burdo populacho, el tonto del pueblo, empezaba también a discutir los mismos temas en sus sucios simposios, donde, en lugar de las velas de osa y las girándulas, lucían tan solo velas de sebo y lámpara de aceite de ballena, cuando vi que unos andrajosos aprendices de zapatero y de sastre, en su tosco lenguaje de albergue, se atrevían a negar la existencia de Dios, cuando el ateísmo comenzó a apestar intensamente a queso, aguardiente y tabaco, entonces se me abrieron de repente los ojos y, lo que no había comprendido con la razón, lo comprendí entonces gracias al sentido del olfato, gracias al malestar del asco y ¡alabado sea Dios!, mi ateismo llegó a su punto final "
(Confesiones y memorias. Heinrich Heine)