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miércoles, 12 de septiembre de 2007

Frases y fragmentos ... (XXVI)

... de lecturas más o menos recientes.

Dickens Cohen Barthes

"La señora Joe era una mujer muy limpia, pero poseía el arte exquisito de hacer su limpieza más incómoda y desagradable para los demás que la misma suciedad. La limpieza vale casi tanto como la piedad, y hay personas que hacen lo mismo con su religión."
Grandes esperanzas. Charles Dickens.

"Dejé a una mujer esperándome.
Me encontré con ella algún tiempo después;
me dijo: Tus ojos están muertos.
Qué es lo que te ha pasado mi amante.

Y como me hablaba con la verdad
traté de contestarle de igual forma.
Lo que le haya pasado a mis ojos
le ha pasado a tu belleza."
La energía de los esclavos. Leonard Cohen.

"Hago esta canción para ti,
Señor del Mundo,
que lo tienes todo,
menos esta canción."
La energía de los esclavos. Leonard Cohen.

"Un koán búdico dice lo que sigue: 'El maestro mantiene la cabeza del discípulo bajo el agua, mucho tiempo, mucho; poco a poco las burbujas se espacian; en el último momento, el maestro saca al discípulo, lo reanima: cuando hayas deseado la verdad como has deseado el aire, entonces sabrás lo que es.' "
Fragmentos de un discurso amoroso. Roland Barthes.

"Este 'contagio afectivo', esta inducción, parte de los otros, del lenguaje, de los libros, de los amigos: ningún amor es original. (La Rochefoucauld: 'Hay gentes, que no habrían estado jamás enamoradas si no hubiesen jamás escuchado hablar del amor' (máxima 36))"
Fragmentos de un discurso amoroso. Roland Barthes.

"Para encontrar la veta de la madera (si no se es ebanista), basta hundir un clavo y ver si entra bien. Para identificar mis puntos débiles existe un instrumento que semeja un clavo: es la broma"
Fragmentos de un discurso amoroso. Roland Barthes.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Frases y fragmentos ... (XXV)

... de lecturas más o menos recientes.


Miller Safranski Barthes

"Tengo muy pocos amigos o conocidos de mi edad o de edad cercana. Aunque suelo sentirme incómodo en compañía de ancianos, me despiertan gran respeto y admiración dos hombres muy viejos que parecen eternamente jóvenes y creativos. Me refiero a Pablo Casals y a Pablo Picasso, ambos hoy de más de noventa años. Esos nonagenarios juveniles ponen en vergüenza a los jóvenes, a hombres y mujeres de mediana edad y clase media, decrépitos en verdad, cadáveres vivientes, por así decirlo, esclavos de sus cómodas rutinas que imaginan que el status quo ha de durar siempre, o que tienen tanto miedo de que sea otro el desenlace que se retiran a sus refugios mentales para esperar el fin."
Al cumplir ochenta. Henry Miller.

"Al escribir mis libros pensaba que me dirigía a espíritus como el mío, nunca me di cuenta de que me aceptarían – y por las peores razones – las masas no pensantes que leen con el mismo entusiasmo tiras cómicas, las noticias deportivas y los reportes financieros del Wall Street Journal."
Mi vida como un eco. Henry Miller.

"Siempre estamos luchando desesperadamente ('nos urge' sería mejor expresión) por descubrir tras el artista al hombre. Como si el hombre llamado Charles Dickens, por ejemplo, fuera una entidad absolutamente independiente del escritor. Nuestro anhelo de atrapar al ser completo pesa menos que nuestra duda de que el artista y el hombre sean uno mismo."
Mi vida como un eco. Henry Miller.

"Cuando en 1875 reúne material para su quinta Intempestiva, sobre el tema ‘Nosotros los filólogos’, escribe esta anotación:’Prefiero escribir algo que merezca ser leído, como los filólogos leen a sus escritores, a acurrucarme en torno a un autor. Y, en general, la más pequeña creación es superior a un discurso sobre lo creado."
Nietzsche. Rüdiger Safranski

"…, no sé demasiado bien lo que es una 'influencia'; en mi opinión lo que se transmite no son 'ideas', sino 'lenguajes', es decir formas que se pueden llenar de modos diferentes; es por eso que la noción de circulación me parece más justa que la de influencia, los libros son más bien 'monedas' que 'fuerzas'."
El grano de la voz. Roland Barthes

sábado, 17 de marzo de 2007

Frases y fragmentos ... (XVIII)

... de lecturas más o menos recientes.


Dostoyevski Hesse Barthes


"Pues, claro, se trata de las leyes de la naturaleza o de las conclusiones de las ciencias naturales o de la matemática. Cuando, por ejemplo, te demuestran que desciendes del mono, ya no tienes por qué enfurruñarte; acéptalo enhorabuena. Cuando te demuestran que una gotita de tu propia grasa debiera ser en realidad más preciosa para ti que cien mil de tus prójimos, y que tal demostración acaba con todo eso que llaman virtudes, deberes y demás fantasías y prejuicios, acéptalo sin más, porque no cabe hacer otra cosa, ya que dos por dos es … matemática. O si no lo crees así, trata de demostrar lo contrario.
“Pero, hombre – le gritarán -, es inútil rebelarse contra ello: ¡dos por dos son cuatro! La naturaleza no le pide a usted su opinión; a ella no le importan los deseos de usted, ni si le gustan o no le gustan sus leyes. Está usted obligado a aceptarla tal cual es y, por ende, todos sus resultados. O sea, que un muro de piedra es un muro de piedra …,etc.,etc.,” pero, Dios santo, ¿qué me importan a mí las leyes de la naturaleza y la aritmética cuando, por el motivo que sea, no me gustan esas leyes ni tampoco el que dos por dos son cuatro? Ni que decir tiene que nunca podré romper ese muro de piedra a cabezazos si no tengo fuerza bastante para ello, pero nunca me resignaré ante él sólo porque sea un muro de piedra y porque no tengo fuerza bastante para derribarlo
."
Apuntes del subsuelo. F.M. Dostoyevski

"¡Ése es el maldito romanticismo de todos esos corazones puros! ¡Oh, la vileza, oh, la estupidez, oh, la insensibilidad de estas abominables almas sentimentales! (…)
'¡Y qué pocas palabras, qué pocas fueron necesarias! – pensaba yo de paso -. ¡Qué pocos cuadros idílicos necesité (y por añadidura artificiales, librescos, inventados) para alterar en un tris toda un alma humana de acuerdo con mi voluntad!
'"
Apuntes del subsuelo. F.M. Dostoyevski

"No creo que haya crítica literaria en sí ; no existe método crítico independiente de una filosofía más general; es imposible hablar de literatura sin referirse a una psicología, a una sociología, una estética o a una moral: la crítica es forzosamente parásita de una ideología más vasta. En lo que a mí concierne estoy dispuesto a reconocer toda crítica que declare la ideología sobre la cual inevitablemente se funda; aunque por eso mismo me siento obligado a cuestionar toda crítica que no tiene esa franqueza."
El grano de la voz. Roland Barthes

"Tras la experiencia psicoanalítica y del Oriente, Hesse empieza a encontrar su “camino hacia dentro”, su camino hacia el corazón del mundo y reconoce la indestructibilidad del yo más íntimo. Este “yo” comprende a la vez el fundamento del mundo y de la vida y no puede confundirse con el yo individual. En una carta de 1943 aún reconocía la realidad de este “yo”, distinto y más profundo que el personal: 'Pero existe además el otro Yo, oculto tras el primero, mezclado con él, pero inconfundible. Este segundo Yo, sublime y sagrado (el atman de los hindúes, que usted equipara a Brama), no es personal, sino nuestra parte de "Dios", de la vida, del todo, de lo impersonal y ultrapersonal. Entregarse a este Yo, seguirle, siempre vale la pena. Pero resulta difícil, porque este Yo eterno es silencioso y paciente, mientras que el otro Yo – el individual- es impaciente y ruidoso'"
Herman Hesse y su obra. José M. Carandell.

"Después de una conferencia sobre cosmología y la estructura del sistema solar, una pequeña y anciana señora se acercó a William James y le dijo que estaba equivocado si pensaba que la Tierra rotaba alrededor del Sol.
- Yo tengo una teoría mejor – dijo la anciana señora.
- ¿Y cuál es, señora? – le preguntó James cortésmente.
- Que vivimos en un trozo de tierra que está sobre la concha de una tortuga gigante.
- Si su teoría es correcta, señora, -preguntó James- ¿dónde está puesta esa tortuga?
- Es usted un hombre muy inteligente, señor James. Es una muy buena pregunta, -contestó ella- pero yo tengo la respuesta. La primera tortuga está sobre la concha de una segunda, mucho mayor.
- Pero ¿dónde está esa segunda tortuga? – insistió James pacientemente. A esto respondió la dama, triunfante:
- No siga por ahí, señor James, siempre hay una tortuga debajo
."
(Adaptado de J.R.Ross). El lenguaje. George Yule.