"Cuando tenía 14 años me identificaba con Julien Sorel, cuanto tenía 20 amaba a Mathilde de la Mole; y cuando tuve 30 me dí cuenta que Madame de Renal fue una de las más maravillosas mujeres en la historia de la literatura." Michael Dirda (crítico literario del Washington Post)Blogeando el otro día fui a caer al excelente
Apostillas y a un post acerca de personajes literarios en el que la autora hacía referencia a
Rodion Romanovich (
Crimen y Castigo) y al ínclito
Dorian Gray. Pensé en mi personaje preferido y no tardó en venirme a la mente
Madame de Renal, personaje que
Stendhal (1783-1842) dio vida (nunca mejor dicho) en
"El Rojo y el Negro" (1829). Es sin duda el personaje que más me ha fascinado; rica e inocente heredera que vive aburrida, casada a los 16 años con un respetable caballero alcalde de Verrieres. Para ella el amor es algo inmoral (influida por su confesor, el padre
Chenal) o simplemente el tema de novelas de soñadores hasta que se encuentra de repente enamorada del atractivo y ambicioso joven tutor de sus hijos,
Julien Sorel.
Alice Krieg hizo de Madame de Renal en la mini-serie para televisión Scarlet & Black (1993) con Ewan McGregor como Julien Sorel
Fragmento de El rojo y el negro (extraído de El Poder de la Palabra):
"Una o dos veces, durante aquella escena, la señora de Renal estuvo a punto de sentir algo de simpatía por la desgracia real de aquel hombre que, durante doce años, había sido su amigo. Pero las verdaderas pasiones son egoístas. Además, estaba esperando a cada instante que él le confesara haber recibido también una carta anónima el día anterior y aquella confesión no llegó.Faltaba para que la señora de Renal se sintiera completamente segura, conocer qué ideas habían podido sugerir al hombre de quien dependía su suerte. Porque, en provincias, los maridos son los dueños de la opinión. Un marido que se queja de haber sido engañado se cubre de ridículo, pero su mujer, si él no le da dinero, tendrá que trabajar de obrera a quince sueldos al día y eso, si tiene suerte, ya que las personas "decentes" sentirán escrúpulos y no querrían darle trabajo. Una odalisca, en el harén, tiene que amar al sultán a la fuerza; es todopoderoso y ella no puede quitarle su autoridad mediante toda una serie de pequeñas finezas. La venganza del amo es terrible, sangrienta, pero también militar y generosa: una puñalada acaba con todo. "