Santiago Rusiñol (Barcelona 1861- Aranjuez 1931): pintor, escritor, articulista. Se ganó tanto la admiración como el respeto de toda una ciudad en una época en la que Barcelona todavía podía asociarse a algo que no fuera un equipo de fútbol. La Barcelona de hoy, no diré que desprecia, pero sí que desperdicia (tampoco es tanta la diferencia) a esta figura que en cualquier otra ciudad sería consagrada como símbolo (¿se imaginan a un lisboeta teniendo que reivindicar a Pessoa?); una figura que es casi la antítesis de lo que viene simbolizando Barcelona hoy: el turismo cutre, la monotemática entronización del Ronaldinho o Messi de turno y la eterna retahíla de todosnuestrosmalesloscausaMadrid.
Rusiñol, más allá de su calidad como pintor o de su enorme capacidad de crear novela o teatro, era un hombre de una gran sensibilidad; su obra literaria busca tanto reflejar su sociedad ('L´auca del senyor Esteve' es la mejor imagen de la burguesía catalana de principios del s. XX) como entretener y hacer sonreír a sus conciudadanos, pero sin olvidar nunca la carga emocional (tantas veces haciendo convivir la sonrisa con las lágrimas).
Rusiñol era reconocido allí donde iba en los dos sentidos de la palabra: reconocido por su popularidad y reconocido por su obra artística y por ser una persona siempre dispuesta a ayudar. Sirva de ejemplo el homenaje popular que recibió en Sitges; cuando Rusiñol se dirigía hacia allí en tren, los presos de la cárcel modelo de Barcelona saludaron agitando pañuelos desde sus ventanas a un emocionado Rusiñol en una de las cientos de anécdotas que pueblan una vida intensa.
Cuadros de Santiago Rusiñol
En catalán existe el verbo 'copsar' [kupsá] que en una de sus acepciones vendría a significar 'captar', captar el sentido de una palabra, de un gesto, de un silencio, de una mirada, de una vida; y yo le atribuyo un valor añadido a lo captado por este verbo: aquello que no es obvio, que no es perceptible de una forma evidente. No todo el mundo es capaz (ni mucho menos) de 'copsar' ciertas cosas que tienen que ver con el espíritu de las personas, con sus emociones, motivaciones o miedos.
Montserrat Cornet (Barcelona, 1934) ha captado el alma de Santiago Rusiñol y le ha hablado desde la ternura (donde ya no hay paredes, ni cristales, ni aristas, ni máscaras) y desde el conocimiento profundo. Cuando uno lee este libro queda convencido de que el conocimiento es mutuo, que Santiago Rusiñol, fallecido antes del nacimiento de la autora, no sólo también la conoció sino que compartió muchas cosas con ella.
Otro verbo en catalán, no menos bonito, es 'colpir' [kulpí], su significado aproximado (golpear) en lo relativo a los sentimientos nos refiere a impresiones fuertes, repentinas: puede ser la noticia de la muerte de un ser querido, la contemplación de una determinada obra de arte... En este libro, el lector, invitado a compartir esa conexión mágica que se establece entre Rusiñol y Cornet, queda golpeado (colpit) al encontrarse en medio de ese intercambio emocional tan intenso entre la que habla (Cornet recorre los pasos de Tiago (como le llama cariñosamente) por Barcelona, Sitges y París, le explica las novedades, le recuerda sucedidos, le pregunta por aquello que la sorprende o le intriga,...) y el que escucha (un Rusiñol de una presencia casi tangible). Emoción que no pudo contener la única nieta de Rusiñol (Mercedes Planàs Rusiñol) cuando leyó el original mecanografiado que le entregó Cornet en 1986.
El título del libro (“Rusiñol” que vas a França) juega con el significado en catalán del apellido del artista (rossinyol=ruiseñor), su estancia en París y el título de una canción tradicional catalana que aquí interpreta Lidia Pujol.
Dit això surt tot sol aquesta mena de minúscul poema:
"Cuando se escribe para sí mismo, nunca se es alabado, ni admirado, sino siempre corregido. Siempre corregido significa que cada vez se es mejor, mientras siempre admirado significa que cada día se es más esclavo y más ciego…" Diario de infancia (1914-1918). Anaïs Nin.
"Oh triste destino del actor que no puede cambiar su papel porque lo conoce demasiado bien y es demasiado viejo para estudiar otro y que comprende aun demasiado tarde que ese papel no es el suyo." Diario de adolescencia (1919-1920). Anaïs Nin.
"Creed, pues, más en nuestras palabras que en nuestros hechos. O mejor, nada queráis saber de nuestros hechos, y atended sólo a nuestras palabras; porque la palabra viene de la libertad originaria del espíritu y vuelve a ella volando por los aires encima de nosotros. Y el hecho …, ¡ay!, el hecho, no: se arrastra esclavo de mil señores. Sólo la palabra le irá libertando lentamente, o tal vez aprisa. Atended, pues, a nuestras palabras. Pero atended bien." Artículo La estatua. Obras completas. Joan Maragall.
"En Palma, Rusiñol encontró a Gaudí. Era cuando el famoso arquitecto, brazo de cíclope como le llamó un insular, trabajaba en las obras de la catedral, que fueron tan discutidas. En aquella época era obligado, cuando te encontrabas a Gaudí, preguntarle: -¿Cuándo cree usted que estará acabada la Sagrada Familia? También Rusiñol le hizo la misma pregunta, y el arquitecto le contestó lo que solía responder: - Una catedral nunca es la obra de la generación que la inicia. Los que la empezaron a construir, nunca la ven acabada. Una catedral es obra de tres o cuatro generaciones, a veces de dos o tres siglos … - ¿Pero usted cree que dentro de dos o tres siglos todavía habrá religión? Gaudí se quedó helado, estupefacto, mudo, como solía ocurrirle cuando alguien le hablaba despectivamente de la religión católica." Santiago Rusiñol y su época. Josep Pla.
"Su obra teatral, sobre todo, fue pasada por la piedra de toque de la lectura previa. Su hija escribió: 'Cuando tenía una obra acabada nos la leía en familia. Mi madre, mi abuela y yo éramos los espectadores. Podéis imaginar con qué atención escuchábamos. A veces le decíamos: ‘Esta escena nos parece demasiado larga’. Y él, sin pensárselo dos veces, la recortaba. Todos protestábamos. ‘¡Dejadme hacer! – decía -. Al público, le gusta silbar o aplaudir. Lo que no resiste ni un momento es aburrirse. Cuando el autor nota que en la sala empiezan a moverse las sillas y la gente empieza a toser …’' " Santiago Rusiñol y su época. Josep Pla.
"Una de las misteriosas leyes de la vida es que descubrimos sempre tarde sus auténticos y más esenciales valores: la juventud, cuando desaparece; la salud, tan pronto como nos abandona, y la libertad, esa esencia preciosísima de nuestra alma, sólo cuando está a punto de sernos arrebatada o ya nos ha sido arrebatada." Montaigne. Stefan Zweig.
"El escritor que cuida demasiado el estilo es que no tiene nada que decir; el que no lo cuida más le valdría no escribir" Santiago Rusiñol.