jueves, 20 de abril de 2006

Historias de Sant Jordi (I)

Abrió la puerta del portal de casa con muchas dificultades. Entre el bolso que llevaba al cuello, las 4 bolsas de comida que se había traído de la tienda y las 3 rosas que intentaba sujetar con la mano derecha apenas pudo sacar la llave del bolsillo y acertar a introducirla en la cerradura.
Al fin lo consiguió y entró en el edificio cerrando la puerta a su espalda empujándola con un pie.

- Pero bueeeeeeeeno!, Mira quien tuvo mucho éxito hoy!!

No pudo evitar asustarse. No había visto al conserje del edificio que estaba de pie a su derecha que la saludaba con un tono que rozaba el grito.

- Hola Matías, Buenas noches – Sofía le saludó por pura educación pues el cuerpo le pedía agarrarle del cuello y gritarle en la cara por qué no le había ayudado a abrir la puerta, estando él ahí parado sin hacer nada (aparte de observar sonriente las dificultades que tenía para abrir la puerta)- Sí, ya sabes … en la tienda y tal siempre se acuerdan de una. ¿Cómo estás?

- No tan bien como tu. Espera .. tengo una cosa para ti … Ya he visto que se me han adelantado – dijo señalando las 3 rosas que sujetaba Sofía entre las bolsas de plástico - ..peeeero …
Se metió tras el mostrador de madera en el que pasaba sentado la mayor parte del día, rebuscó entre los objetos que le acompañaban en su jornada laboral: Marca, As, El Mundo Deportivo, Sport, Todo Sudokus (nivel elemental), un transistor a pilas de los de toda la vida, … finalmente encontró una rosa
- Para ti .. la más guapa de todo el edificio . qué digo!, de toda Catalunya!

- Gracias Matías – Sofía intentó sonreírle, pero el cansancio y su estado de ánimo fueron barreras suficientes para no conseguirlo

- ¿No me vas a dar un beso? – el conserje ya se contestaba él mismo cogiéndola de la cintura y dándole dos besos mientras la apretaba a su cuerpo con más fuerza de la que a Sofía le hubiera parecido adecuada

- Hasta mañana .. y gracias otra vez!

Sofía aun no había soltado las bolsas que se le empezaban a clavar en las manos, se dirigió al ascensor y, de nuevo con muchas dificultades (Matías ya estaba sentado tras su mostrador de madera empezando un nuevo Sudoku), consiguió introducirse en él. Pulsó el botón del ático y se miró al espejo: no le gustó la expresión que éste le devolvía.
Otra vez las dificultades para abrir la puerta de su piso ... por fin lo consiguió. Dejó las bolsas sobre la mesa de la cocina y tiró las rosas a la basura. Chequeó su e-mail y se decidió a escribir un breve post en su blog:

“Hoy me han regalado 4 rosas.
Ninguno de los que me las han regalado saben cuando fue la última vez que lloré …y, de hecho, no creo que les importe lo más mínimo.”

Se fue a la cama cansada .. al apartar las sábanas encontró una sorpresa … un libro y una rosa pegada a él por un celo en su tallo. Lo abrió por la primera página esperando encontrarse lo que efectivamente encontró: la dedicatoria de su hermano Xavi:

“¿Pensabas que iba a olvidarme de tu libro y tu rosa por Sant Jordi?
No te preguntes de qué forma he conseguido que aparezca hoy bajo tus sábanas estando yo aun de viaje … simplemente recuerda que este día, pese a todo, siempre va a tener su magia”


Sofía sonrió por fin sinceramente. Dejó suavemente la rosa en la mesilla, envió un cariñoso sms de agradecimiento a su hermano y se dispuso a viajar con el mejor ánimo al universo que en forma de libro le habían regalado.

domingo, 9 de abril de 2006

Frases y fragmentos ... (VII)

... de lecturas más o menos recientes



Milan Kundera Eduardo Galeano
J.A.Marina Mario Benedetti


"Y fue entonces cuando se le ocurrió plantearse cuál había sido el balance de este aspecto suyo (con pelo) que desaparecía, cuáles habían sido realmente las vivencias y las satisfacciones que había tenido aquel aspecto, y se quedó paralizado al darse cuenta de que había disfrutado bastante poco; al pensar en aquello sintió que se ruborizaba; sí, le daba vergüenza: porque vivir en este mundo tanto tiempo y que a uno le pasen tan pocas cosas es vergonzoso."
(El libro de los amores ridículos, Milan Kundera)

"La igualación, que nos uniformiza y nos emboba, no se puede medir. No hay computadora capaz de registrar los crímenes cotidianos que la industria de la cultura de masas comete contra el arco iris humano y el humano derecho a la identidad. "
(Patas arriba (La escuela del mundo al revés), Eduardo Galeano)

"… como decía Virginia Woolf, “a la gente le gusta sentir, sea lo que sea”. Nada teme más el ser humano que la anestesia afectiva. Prefiere con frecuencia el infierno al limbo. Sólo tiene que leer las cartas que Mariana Alcofarado, la monja portuguesa, escribe a su burlador. “Ámame siempre y haz padecer más a tu pobre Mariana.” Si hay muchas relaciones de pareja que duran, cociéndose a fuego lento o vivo en este infiernillo emocional, es, casi siempre, porque se han convertido en un hábito, han establecido profundas relaciones de apego. La adicción a una droga es terrible, pero el síndrome de abstinencia es peor."
(La inteligencia fracasada, José Antonio Marina)

"Para mirar los diarios hay que bajar los ojos"
(La tregua, Mario Benedetti)

"Lloraba con los ojos en alto, sin pasarse las manos por la cara, lloraba con orgullo."
(La tregua, Mario Benedetti)

lunes, 6 de febrero de 2006

La llamada (I)

No me acostumbraba a la vibración del móvil cada vez que recibía una llamada, no podía evitar dar un respingo cuando se agitaba en el bolsillo de mi camisa. Hace meses que había optado por eliminar la melodía, desde el accidente de Patricia; formaba parte de mi terapia, no de la oficial, la de los psicólogos y psiquiatras que me han tratado desde entonces, sino de la mía propia que buscaba cualquier cambio, por pequeño que fuera, que me ayudara a no recordar.
Comprobé el orígen antes de contestar: NÚMERO DESCONOCIDO.
- ¿Sí?
- ¿Iván?
- ¿Quién lo pregunta?
- Soy
– dudó unos instantes - … tu futuro
¡Vaya!. Eso sí que era una auténtica sorpresa. Me cogió de buen humor así que le seguí la corriente.
- Mi futuro, ¡vaya!. ¡Qué sorpresa!. Tienes una voz demasiado femenina y sensual para que me lo crea.
- El futuro es femenino, mi estimado Iván. Como la muerte, la esperanza o la felicidad. Como todo aquello que se hace esperar . El que utilicéis un artículo masculino para definirnos es un error que no deja de ser bastante cómico.
- Me parece aún más cómico que mi futuro me llame al móvil .
Estuvo un rato en silencio. Hubiera apostado la mano derecha a que estaba sonriendo.
- Llevo semanas comunicándome contigo durante el sueño. Sueños que recuerdas perfectamente ... pero que no te has molestado en intentar interpretar. Cada vez el mensaje más claro, más nítido, más evidente ... pero no ha habido forma. Digamos que no ha habido más remedio que utilizar un método menos “ortodoxo” en tu caso.
Aquella voz me resultaba conocida, pero me era imposible ubicarla. ¿Podría ser que la hubiese soñado realmente?. Tenía una armonía especial, era como si te hablara un arpa, era extremadamente dulce, sensual, hipnótica.
- Te escucho – le dije, dispuesto a descubrir quien había detrás de aquella broma telefónica.
- Yo no debería existir. Es de suma importancia que yo no exista. Es ...
- ¡Venga!. Déjate de tonterías …¿quién eres?
– pregunté, entre curioso y divertido.
- ... absolutamente imprescindible – de repente su voz cambió, ahora era exactamente mi voz, era como si yo me estuviese hablando a mí mismo - que termines con tu vida inmediatamente.
Definitivamente aquello dejó de ser gracioso. El momento en el que su voz se convirtió en la mía ... sentí un cosquilleo de pánico en la espalda.
- Oye, ya está bien la broma, ¿vale?
- Bien, parece que empiezas a prestarme atención
– había vuelto a su dulce y seductora voz original. – Cambiar la voz es sólo un truco más, si quieres más pruebas de que esto va en serio no tienes más que pedírmelas. Tienes que ayu…
Colgué.
Mis manos temblaban. La experiencia de escuchar mi propia voz hablándome había sido tan impactante como la de escuchar aquella otra tan irreal, tan absorvente.
El teléfono volvió a vibrar. Me cayó al suelo por el susto, lo recogí nervioso y comprobé de nuevo el origen de la llamada, el localizador de llamadas hacía parpadear mi propio número y mi nombre sobre la pantalla.
Descolgué y pregunté con una voz que, pretendiendo ser de dureza, surgió temblorosa e indudablemente atemorizada:
- ¿Por qué?
Durante casi medio minuto no contestó, por la línea telefónica sólo se escuchaban unas voces muy lejanas, incomprensibles, parecía el rumor de una multitud de personas hablando en diferentes idiomas; finalmente contestó, muy lentamente, como si quisiera asegurarse que iba a entender el mensaje, la sensualidad de su voz parecía ahora teñida por una melancolía infinita.
- Así como en el mundo de los vivos necesitáis sentir el cariño y el amor para recordaros que lo estáis; así es aquí también … para hacernos olvidar que ya no lo estamos.
Se hizo el silencio y colgué de nuevo, tenía las manos sudorosas y estaba petrificado pese a que el corazón andaba a sexta velocidad.
Las llamadas se sucedieron una tras otra pero no volví a contestar. Al cabo de 10 minutos pareció que cesaron definitivamente.
Llegó un mensaje. Me atreví a abrirlo, pensando que si no escuchaba aquella voz sería capaz de controlar mi pánico. El mensaje decía “Ivy, a k tas esperando?, pq no vienes?”. Sólo una persona me llamaba así, y era la que aparecía como emisora del mensaje. Aún guardaba el número de Patricia en mi agenda, pese a que su teléfono quedó tan destrozado como ella en el accidente.
No estoy seguro de querer que aquellos que lean esto me crean o no; pero fuera real o sólo una alucinación, como imagino confirmarán con certeza mis ilustrados e inútiles médicos, no tengo ninguna duda sobre qué es lo que debo hacer, así como que tampoco me faltará el valor para hacerlo.

sábado, 4 de febrero de 2006

Frases y fragmentos ... (VI)

... de lecturas más o menos recientes


Jonathan Swift Lichtenberg

Rosales Forster

"Apolo, el dios de las medicinas, solía enviar las enfermedades. En el principio los dos oficios eran uno solo, y sigue siendo así."
(Pensamientos sobre diversos temas morales y entretenidos, Johnatan Swift)

"Venus, una hermosa y excelente dama, era la diosa del amor; Juno, una arpía terrible, la diosa del matrimonio, y siempre fueron mortales enemigas."
(Pensamientos sobre diversos temas morales y entretenidos, Johnatan Swift)

"Si conozco bien la genealogía de Dama Ciencia, la Ignorancia es su hermana mayor. ¿Hay pues algo más indignante que elegir la hermana mayor cuando se puede disponer de la más joven? A través de todos aquellos que han conocido la mayor, he oído decir que tiene sus encantos, que es una muchacha gordita y buena, y que, precisamente porque duerme más tiempo que vela, constituye una esposa excelente."
(Aforismos, Georg-Cristoph Lichtenberg)

"Daría con gusto algo por saber exactamente para quién han sido realmente realizadas aquellas acciones de las cuales se proclama públicamente que han sido realizadas por la patria."
(Aforismos, Georg-Cristoph Lichtenberg)

La palabra que decimos
viene de lejos,
y no tiene definición,
tiene argumento.
Cuando dices: ‘
nunca’,
cuando dices: ‘
bueno’,
estás contando tu historia
sin saberlo.

(Canción donde se explica, bien explicado, que al pronunciar una sola palabra puedes hacer tu biografía , Luis Rosales)

"¿Y cómo voy a saber lo que pienso si no lo he dicho todavía?"
(Aspectos de la novela, E.M. Forster)

domingo, 29 de enero de 2006

Un partido, una batalla

Afición Espanyol
"El armamento de nuestros ejércitos aparece en todas sus variedades, porque un delantero fusila al portero, o suelta un cañonazo, o de su bota sale un obús, o lanza un chupinazo, o como Roberto Carlos en aquel Francia-Brasil, dirige a la portería "un misil inteligente" ... en cualquier caso, se dispara a puerta, se logra un tiro certero y se afina la puntería para el siguiente, el equipo plantea la táctica con dos extremos como dos puñales, y tal vez un hombre como punta de lanza, y antes del partido las espadas estarán en todo lo alto …y los equipos buscarán un jugador-ballesta (expresión más usada en los años cincuenta) o un medio centro que catapulte al equipo y una delantera agresiva. Y también un delantero con instinto asesino, que pueda ser el verdugo del máximo rival. Las figuras de los dos equipos en pugna mantendrán a su vez un duelo particular, que tal vez decida el enfrentamiento.
(…)
El entrenador arenga a los jugadores como el general a los soldados, y además extiende su mando a través del capitán del equipo. Y cuando las tropas están cansadas, acude a los hombres de refresco que supongan un revulsivo.
(…) Afición Espanyol
El delantero centro es el ariete, tal vez logre dar dos letales zarpazos, intentará el pase de la muerte, necesita tener pegada, o al menos efectos intimidatorios, entrará en el área enemiga porque es un hombre rompedor … un artillero. (…)
El resultado campeará en el marcador, el ataque pondrá cerco a la portería contraria, el equipo de casa juega en su feudo, se ha armado bien en defensa … Pochetino, TamudoY a veces se sale de un partido con varias bajas gracias a la benevolencia del juez de la contienda para con el juego agresivo del equipo rival. Además, el jugador milita en un equipo, se integra en sus filas … Y la batalla no sólo es terrestre, también se extiende a la guerra naval porque hay que taponar los agujeros, el equipo se puede ir a pique, o naufragar, y tal vez la defensa hace agua por el flanco derecho. El italianismo futbolístico "escuadra" viene a completar el panorama de la guerra.
(…)
Los locutores ponen énfasis en las palabras que denotan agresividad, violencia fonética, sílabas explosivas, las fricativas sonoras. Por eso las expresiones típicamente futbolísticas están llenas de erres, esas consonantes feroces que ya estudiamos en sus efectos poéticos y políticos: Bloomingregate, rapidez, recorte, rechace, atrapa, irrumpe, aferra, penetra, se incrusta, barrera, travesaño, destruye, rompedor … Es más comunicativo de fuerza y de furia decir "rápida carrera" que pronunciar "incursión veloz", y el comentarista evitará explicar que un delantero "llega al área" para expresar en su lugar que "rompe la retaguardia del rival".
(...)
Los vocablos que forma parte de esa fascinación contribuyen a modificar la manera de percibir la realidad, pero también la manera de pensar. Si razonamos con esas palabras, razonamos de manera diferente a como lo haríamos con otras. Conocer este mecanismo y desentrañar sus trampas equivale a prevenir sus males. El hecho de que nos parezcan insospechados no hacen sino avalar la tesis. "

La seducción de las palabras; Álex Grijelmo

martes, 17 de enero de 2006

6,94

Hoy se colaron unos números en este extraño blog donde no se suelen dejar ver ya que se sienten incómodos ... inquietos como un párroco en un burdel que diría Sabina...
6,94...
No, no es el récord del mundo de salto con pértiga ni tampoco el tiempo que tarda en pasar de 0 a 100 el Audi TT 3.2, sino que son las cifras de un coste, de un precio.
Es el valor en euros de una sonrisa continuada que va cambiando su arco casi imperceptiblemente según va pasando de sonrisa de humor a sonrisa de complicidad pasando por la de ternura…. por el mismo valor que coger un taxi hasta el centro, propina aparte.
Es el coste de esa sensación de bienestar que te produce la obra de aquella persona a la que profesas admiración profunda o sincero respeto … por el mismo valor que tres cañas y una bolsa de aceitosas patatas fritas.
Es el precio de nutrirse el alma, después de haber alimentado el cuerpo, en una sobremesa que se comió la tarde y un pedazo de noche … por el mismo valor que un bono de diez viajes en metro.
Es la tasación de las emociones … por un cuarto del valor de la entrada más barata al estadio.
"Los precios están por las nubes", dicen … No, no es verdad. Lo cierto es que los precios, sencillamente, no tienen ningún criterio.



Lunes 24 de febrero
Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más.
La tregua, Mario Benedetti.


"¡Qué mundo tan extraño este nuestro, en el que uno puede adquirir para toda la vida algo tan hermoso … por lo que cuesta una entrada para un cine de Broadway, o por la quincuagésima parte de lo que te cobra un dentista por empastarte un diente!"
84, Charing Cross Road. Helene Hanff

martes, 10 de enero de 2006

Mindundi

"Cuando eres un don nadie, tu día a día comporta tragar mierda por un tubo. Te vas haciendo mayor y llega un momento en que tienes que aceptar que así son las cosas, darte por enterado de que tu situación no va a mejorar sustancialmente. O eso, o te pegas un tiro. Entretanto te decides, puedes escribir una novela. Yo escribí esta. "

Así resume Sergi Puertas (Barcelona, 1971) su novela Mindundi.

Si a alguien no le parece suficiente este resumen, quizás el título de los capítulos acabe por aclararle el tema de la novela:

El despertar nº 12.248
La jornada laboral nº 2.919
El trayecto en avión nº 16
La juerga nº 1.514
La resaca nº 1.399
La juerga nº 1.517
El doblegamiento gusanil nº 1.455
La ingestión de alimentos nº 36.871
La entrevista de trabajo nº 49
En este capítulo tampoco sucede nada positivo
La juerga nº 1.518
El polvo nº 814
La función de teatro nº 6



Esa repetición es la que lleva al protagonista, de 30 años, a un tedio casi insoportable: harto de su piso que se ve obligado a compartir con su madre ("En casa no hay nada cocinándose, de modo que reina el olor por defecto: a vejez."), harto de su ciudad ("Los coches y las fachadas, las bicicletas y los turistas, la puta Rambla de mierda y Colón ahí en lo alto señalando con el dedo. ¿De verdad no has visto nada por ahí que te haga más gracia? ¿El barrio del Raval es el mejor de los mundos imaginables o qué?"), y de su vida nocturna ("El anuncio de consumición incluida no miente: no hace un cuarto de hora que hemos entrado y me estoy consumiendo ya."), harto de compañías insustanciales ("Una vez más, me pregunto qué pintamos aquí, qué hacemos nosotros jugando al Mentiroso con dos maricas y una niñata. Si los adolescentes de instituto que fuimos pudieran echar una mirada furtiva al futuro y vernos – verse- de esta guisa, se echarían a temblar y sufrirían pesadillas que se repetirían hasta bien entrada la madurez."), de trabajos insufribles,….
Queda a criterio del lector discernir si el mindundi es realmente el protagonista o bien lo son todos aquellos que le rodean (su madre, sus compañeros de trabajo, sus ex amigos del instituto, su expareja,…) ... o bien si, en el fondo, no hay nadie que no lo sea.

Muy recomendable.


La palabra mindundi no sale en el diccionario; se supone que un mindundi es un mediocre. Mediocre sí sale en el diccionario, con dos acepciones. La primera: De calidad media. La segunda: De poco mérito tirando a malo.
La etimología de la palabra mediocre según el poeta mexicano Gabriel Zaid se explicaría así :
"En latín, mediocris describía una posición de mediana altura, en un monte o elevación física. La raíz indoeuropea de ocris es ak: cima, pico. El uso se extendió a toda posición que no llega al extremo: mediocre malum (enfermedad no grave), mediocris animus (espíritu moderado), mediocris vir (hombre de clase media)".
Una vez más se demuestra la importancia de las palabras, de sus significados, de sus significantes y de sus orígenes. Lo mediocre es lo normal, lo medio, lo vulgar. La mediocridad no es, ni más ni menos, que la normalidad.
En el lenguaje cotidiano, lo mediocre tiene una carga despectiva enorme.
Eso es lo que, con el lenguaje, hemos acabado por reconocer: que lo normal es "de poco mérito tirando a malo".

viernes, 6 de enero de 2006

Frases y fragmentos ... (V)

... de lecturas más o menos recientes



Unamuno Benedetti

Galeano Kundera

"No es Caín lo malo; lo malo son los cainitas. Y los abelitas."
(Prólogo a la segunda edición de Abel Sánchez, Miguel de Unamuno)

"Si alguna vez me suicido será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso. Quisiera quedarme en la cama hasta tarde, por lo menos hasta las nueve o las diez, pero a las seis y media me despierto solo y ya no puedo pegar los ojos. A veces pienso qué haré cuando toda mi vida sea domingo."
(La tregua, Mario Benedetti)

"Este vez me metí en un café; conseguí una mesa junto a la ventana. En un lapso de una hora y cuarto, pasaron exactamente treinta y cinco mujeres de interés. Para entretenerme hice una estadística sobre qué me gustaba más en cada una de ellas. Lo apunté en la servilleta de papel. Este es el resultado. De dos, me gustó la cara; de cuatro, el pelo; de seis, el busto; de ocho, las piernas; de quince, el trasero. Amplia victoria de los traseros."
(La tregua, Mario Benedetti)

"Tenía 20 años y era joven; tenía treinta y era joven; tenía cuarenta y era joven. Ahora tengo 50 años y soy "todavía joven". Todavía quiere decir: se termina."
(La tregua, Mario Benedetti)

"Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca, peinándose la cabellera, que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: los sueños salían del pelo y se iban al aire."
(El libro de los abrazos, Eduardo Galeano)

"No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta."
(El libro de los abrazos, Eduardo Galeano)

"- Mirá pibe. Si Beethoven hubiera nacido en Tacuarembó, hubiera llegado a ser director de la banda del pueblo."
(El libro de los abrazos, Eduardo Galeano)

"La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?
"
(La insoportable levedad del ser. Milan Kundera)

viernes, 23 de diciembre de 2005

Gustave Doré

DoréTengo que reconocer que, por lo general, siempre he intentado huir de las ediciones de libros que vienen acompañadas de ilustraciones de tal o cual artista.
De alguna forma, provocan que uno desvíe la atención del relato, que llegue incluso a desconcentrarse en su viaje personal . Cuando estoy dentro de una historia, a la que de repente interrumpe una ilustración (que no es más que la visión que de esa historia, de esos personajes, tuvo el ilustrador), por muy buena que ésta sea, mi imaginación me llama la atención, se enfada conmigo:


- Eh!, estás por mí o no? – me dice notablemente disgustada.
- Perdona … no pude evitar echarle un ojo – me excuso, como el que se excusa ante la pareja después de, inevitablemente, girarse para mirar a otra mujer.
- Bueno – me dice – ya tendrás tiempo de mirarte esos dibujos cuando acabemos, no?
- Sí, tienes razón. Sigamos.


Un caso flagrante fue la Salomé de Oscar Wilde, ilustrada por Gino Rubert que editó recientemente el Círculo de Lectores .


Salomé
Pero como toda norma, tiene su excepción: Gustave Doré.
En un reciente viaje con Dante por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, guiados por Virgilio y aderezados con las ilustraciones de Doré, en una edición de Terramar, mi imaginación no se enfadó durante todo el camino. Al acabar no pude evitar comentárselo:


- Bueno! … Estuviste callada durante todo el viaje! …
- Sí … ya … - me dijo, mirando al suelo, intentando disimular un incipiente sonrojo.
- y eso?
-
- Venga! – la animé, reconozco que un poco divertido al verla así - Cuéntamelo!. Tenemos confianza no?
- Sí claro! – sonrió – Bueno, el hecho es que … creo que es la primera vez en la que me he visto superada.

Dante Infierno


Como a quien la mira desde abajo le parece que la Garisenda se inclina más mientras pasan las nubes sobre ella, así me pareció Anteo cuando se bajó para dejarnos en el fondo, y tal fue mi temor que hubiera preferido otro camino. Mas nos posó suavemente en aquel abismo que devora a Lucifer y a Judas; y una vez hecho su oficio no demoró allí por largo tiempo, sino que se irguió en seguida como el mástil de una nave.

La Divina Comedia. El Infierno. Canto trigésimo primero.

viernes, 9 de diciembre de 2005

Frases y fragmentos ... (IV)

... de lecturas más o menos recientes.



Houellebecq Wilde Palahniuk

Bukowski Saramago



"… luego, como había hecho en todos los momentos difíciles de mi vida, dejé de pensar."
(La posibilidad de una isla. Michel Houellebecq)

"Hildegarde tocaba el arpa; supongo que tocaba de maravilla, pero la verdad es que no sé si es posible tocar mal el arpa; quiero decir que, por la forma en que está construido, siempre me ha parecido un instrumento incapaz de emitir algo que no sean sonidos melodiosos."
(La posibilidad de una isla. Michel Houellebecq)

"En el fondo es una cuestión de grado – continuó -. En cierto modo, todo es kitsch. En conjunto, la música es kitsch, y el arte, y hasta la literatura. Casi por definición, cualquier emoción es kitsch; pero también cualquier reflexión e incluso, en cierto sentido, cualquier acción. Lo único que no es kitsch en absoluto es la nada."
(La posibilidad de una isla. Michel Houellebecq)

"Es trágico que tan pocas personas "posean su alma" antes de morir. "Nada hay más infrecuente en todo hombre – dice Emerson - , que un acto que sea propiamente suyo." Es totalmente cierto. La mayoría de las personas son otras personas. Sus pensamientos son las opiniones de otro, su vida un remedo, sus pasiones una cita."
(De profundis. Oscar Wilde)

"De inmediato se me acusa y amenaza de pobreza. Eso lo puedo soportar. Puedo hacerme a cosas aún peores. Pero me arrebatan legalmente a mis dos hijos; y eso es y seguirá siendo para mí un motivo de aflicción infinita, de suplicio infinito, de dolor sin fin y sin límite. Que la ley decida, y se arrogue a la facultad de decidir, que yo soy indigno de estar con mis propios hijos, eso es absolutamente horrible para mí. La ignonimia de la prisión no es nada comparada con eso. Envidio a los otros hombres que pasean el patio conmigo. Estoy seguro de que sus hijos los esperan, aguardan su venida, los recibirán con dulzura."
(De profundis. Oscar Wilde)

"A través de la pared se oye un estruendo de diálogos, luego un coro de risas. Luego más estruendo. La mayoría de las grabaciones de risas de la televisión se registraron a principios de los cincuenta. Hoy en día la mayoría de la gente a la que se oye reír está muerta."
(Nana. Chuck Palahniuk)

"-TODOS TENEMOS UN AGUJERO EN EL CULO, ¿NO? ¿HAY ALGUIEN EN ESTA HABITACIÓN QUE NO TENGA UN AGUJERO EN EL CULO? SI ES ASÍ, QUE LO DIGA DE INMEDIATO, DE INMEDIATO. ¿ME OIS?
Jon Pichot me clavó el codo en un costado:
-¿Ves? Es un genio, ¿ves?.
"
(Hollywood. Charles Bukowski)

"Poco informados acerca de la naturaleza profunda de la muerte, cuyo otro nombre es fatalidad, los periódicos se han excedido en furiosos ataques contra ella, acusándola de inclemente, cruel, tirana, malvada, sanguinaria, vampira, emperatriz del mal, drácula con falda, enemiga del género humano, desleal, asesina, traidora, serial killer otra vez, y hasta hubo un semanario, de los de humor, que, exprimiendo todo lo que pudo el espíritu sarcástico de sus creativos, consiguió llamarla hija de puta."
(Las intermitencias de la muerte. José Saramago)

domingo, 27 de noviembre de 2005

Los juicios contra Oscar Wilde

El 30 de noviembre se cumplen 105 años de la muerte de Oscar Wilde. Murió en París en 1900, pero realmente empezó a morir 5 años antes cuando comenzó el juicio contra el padre de su amante por difamación que posteriormente daría un giro radical dando lugar a los dos juicios contra Oscar Wilde que le llevarían a la cárcel. En The Trials of Oscar Wilde hay amplísima información sobre esos juicios. Lo que sigue es un relato de Douglas O. Linder sobre los procesos contra Wilde (la traducción es mía así que se ha de considerar "aproximada"):

Old Bailey, el juzgado principal de Londres, nunca había presenciado un espectáculo como el de los tres procesos que cautivaron a Inglaterra y a gran parte del mundo literario en la primavera de 1895. Celebridad, sexo, ingeniosos diálogos, intriga política, giros sorprendentes, y cuestiones clave de arte y moralidad … ¿puede sorprender que los procesos a Oscar Wilde continúen fascinando 100 años después de su muerte?
Los hechos que llevarían a Wilde a Old Bailey empezaron 4 años antes, en el verano de 1891 cuando Wilde, que entonces tenía 38 años, conoció a un prometedor poeta de 22 llamado Lord Alfred DouglasAlfred Douglas ("Bosie") en una fiesta. Se hicieron muy buenos amigos. Douglas se sintió muy bien por el interés que Wilde, ya entonces una figura literaria, mostraba por él. Douglas llamaba a su viejo compañero "el más caballeroso amigo en el mundo". Wilde veía en Douglas no sólo un vivo intelecto sino también un joven de un gran atractivo. No escondía su interés. Douglas dijo más tarde: "Estaba continuamente pidiendo que comiera y cenara con él y enviándome cartas, notas y telegramas." También le envió regalos y le escribió un soneto. Estuvieron juntos en sus respectivas casas, en hoteles y viajaron juntos.
El primer problema serio para Wilde en su relación con Douglas vino cuando éste, todavía estudiante en Oxford, regaló un viejo abrigo a un amigo muy pobre llamado Wood. Wood descubrió en un bolsillo cartas escritas por Wilde a su amigo. Wood consiguió de Wilde 35 libras a cambio de devolverle las comprometedoras cartas. Wilde posteriormente explicó ese dinero como un regalo para que Wood comenzara una nueva vida en América. Otros dos chantajistas recibieron menores cantidades de dinero por devolver el resto de cartas.
La perdición de Wilde no fueron los chantajistas sino el padre de Alfred Douglas, John Sholto Douglas, el Marqués de Queensberry. Queensberry era un arrogante, malhumorado, excéntrico y quizás incluso desequilibrado mental, noble escocés cuyo mayor logro había sido desarrollar y promover reglas para el boxeo amateur (Normas Queensberry). Queensberry estaba Queensberrypreocupado por la relación de su hijo con "ese Wilde". Su preocupación fue temporalmente aliviada en el Café Royal a finales de 1892, cuando su hijo le presentó a la figura literaria. Wilde encandiló a Queensberry a lo largo de una larga comida acompañada de cigarros y licores.
A principios de 1894 Queensberry llegó a la conclusión que Wilde era muy probablemente homosexual y empezó a exigir a su hijo que dejara de verle. En abril escribió: "Tú intimidad con este Wilde debe cesar o te repudiaré y dejaré de darte dinero". "No voy a entrar a analizar esas relaciones íntimas, y no haré cargos sobre ella; pero para mí hacerse pasar por algo es tan malo como serlo". Douglas le respondió en un telegrama: "Vaya un divertido hombrecillo que eres".
Queensberry empezó poco a poco a tomar medidas desesperadas para finalizar la relación. Amenazó con palizas a gerentes de restaurantes y hoteles si descubría a Wilde y a su hijo en sus locales. En junio de 1894, Queensberry acompañado por un campeón de boxeo, apareció sin avisar en la casa de Wilde en Chelsea. Se produjo una fuerte discusión que finalizó cuando Wilde ordenó a Queensberry que se fuera diciendo: "No conozco las normas Queensberry, pero la norma de Oscar Wilde es disparar a matar".
Las posteriores cartas de Queensberry a su hijo, a quien había dejado de dar dinero, fueron creciendo en acritud. "Tú, reptil", escribió, "tú no eres mi hijo y nunca pensé que lo fueras". Douglas contestó: "Si O.W. te llevara a los tribunales por difamación, te pasarías siete años en la cárcel."
El 14 de febrero de 1895, la nueva obra de Wilde "La importancia de llamarse Ernesto" iba a ser estrenada en el St James Theatre. Wilde supo que Queensberry planeaba interrumpir la noche del estreno y arengar al público sobre el presunto decadente estilo de vida de Wilde. Wilde consiguió rodear el teatro de policías. Viendo que su plan estaba siendo obstaculizado, Queensberry rondó cerca de 3 horas alrededor del teatro antes de marcharse finalmente "parloteando".
Cuatro días después en el Albermale Club (club al que pertenecían Wilde y su esposa), Queensberry dio una carta a uno de los porteros. "Da esto a Oscar Wilde" le dijo. En el sobre había escrito: "Para Oscar Wilde interpretando a un sodomita". Dos semanas después Wilde apareció por el club y se le entregó la carta con el ofensivo mensaje. Al volver al hotel Avondale, Wilde escribió a Douglas pidiéndole que viniera a verle. "No veo ahora más opción que un juicio criminal", escribió Wilde. "Toda mi vida parece arruinada por este hombre. La torre de marfil es asediada por la estupidez. En la arena mi vida desgarrada. No sé que hacer".
El día siguiente, Wilde, Douglas, y otro viejo amigo llamado Robert Ross, fueron a ver a un abogado, Travers Humpreys. Humphreys preguntó directamente a Wilde si había algo de cierto en las alegaciones de Queensberry. Wilde lo negó. Humphreys pidió una orden de arresto para Queensberry. El 2 de marzo, la policía le arrestó en la comisaría de Vine Street por difamación
Travers Humphreys pidió a Edward Clarke, una destacada figura en los tribunales londinenses, el llevar el caso de Wilde. Edward ClarkeAntes de aceptar el caso, Clarke dijo a Wilde, "Yo sólo puedo aceptar, Sr. Wilde, si usted me da su palabra de honor que no hay y nunca hubo ningún fundamento en los cargos que se le han hecho". Wilde contestó que los cargos eran "absolutamente falsos e infundados". Dejó la oficina de Clarke para emprender un viaje con Douglas al sur de Francia antes del juicio.
Una semana antes de que el juicio comenzara en Old Bailey, Wilde regresó a Londres, donde numerosos amigos cercanos le aconsejaron que retirara el pleito por difamaciones. George Bernhard Shaw y Frank Harris, dos conocidos amigos de Wilde del mundo literario, rogaron a Wilde que huyera del país y continuara escribiendo, posiblemente en la más tolerante Francia. Douglas, también presente en la comida con Shaw y Harris, objetó: "El que le digáis que huya demuestra que no sois amigos de Oscar". Wilde le dio la razón "No demostráis ser mis amigos", saliendo del restaurante con Douglas.
En abril de 1895, el primer juicio de Wilde (en este caso con Wilde en la acusación) empezó en Old Bailey. Queensberry llevaba ropa de caza azul, sólo en el estrado, sombrero en la mano, frente al banquillo de los acusados. Wilde con un elegante abrigo, con una flor en el ojal, charlando con su abogado. Mientras, en otra habitación del edificio, un grupo de jóvenes, reunidos por Queensberry para reforzar sus cargos, ríen y fuman.
Sir Edward Clarke pronunció la declaración inicial de la acusación. El discurso de Clarke impresionó incluso a Edward Carson, abogado de Queensberry, quien dijo "En mi vida había escuchado algo parecido". Leyó una de las cartas de Wilde a Douglas que sugería la existencia de una relación homosexual. Clarke admitió que la carta "puede parecer extravagante a aquellos habituados a leer correspondencia comercial," pero dijo que debía recordarse que Wilde era un poeta, y que la carta debía ser leída como "la expresión de un verdadero sentimiento poético, y sin ninguna relación con las odiosas y repulsivas insinuaciones puestas en el alegato de este caso".
Después del breve testimonio de Sidney Wright, el portero del Albermale Club, Wilde subió al estrado. Empezó mintiendo sobre su edad, que dijo era 39 (tenía realmente 41). Bajo el interrogatorio de Clarke, Wilde, con una cómoda confianza, describió sus anteriores encuentros con Queensberry y el acoso al que le sometió. A la pregunta final de Clarke, "¿Hay alguna verdad en las acusaciones de Queensberry?", Wilde contestó: "No existe la verdad en ninguna de ellas".
Después de la comida, Edward Carson (rival de Wilde desde sus días en el Trinity College en Dublín) Edward Carsonempezó su hábil interrogatorio. Dividido en dos partes: la parte literaria y la parte orientada a los hechos, centrándose en las pasadas relaciones de Wilde. En la parte literaria del interrogatorio, Carson preguntó a Wilde sobre sus cartas a Douglas y sobre dos de sus trabajos publicados, El retrato de Dorian Gray, y Frases y filosofías al servicio de la juventud. Wilde defendió sus trabajos ante las insinuaciones de Carson sobre su inmoralidad y homosexualidad. "No hay ningún tipo de obra inmoral", afirmaba Wilde de Dorian Gray, simplemente "los libros están bien o mal escritos". "¿Eso expresa su punto de vista?" preguntó Carson, "¿una novela pervertida puede ser un buen libro?", Cuando Wilde replicó "No sé lo que quiere decir con una novela pervertida", Carson dijo "Yo diría que Dorian Gray está abierta a ser interpretada como ese tipo de novela". Wilde contestó indignado, "Eso sólo lo pueden decir brutos e iletrados. La visión del arte de los filisteos es incalculablemente estúpida" Carson preguntó sobre una sugerente carta a Lord Douglas. " ¿Era una carta corriente?" "De ninguna manera", contestó Wilde, "era una hermosa carta". "¿Fuera del Arte?" Se preguntó Carson. "No puedo contestar ninguna pregunta fuera del Arte", replicó Wilde. Y así fue. Wilde lo hizo lo mejor que pudo para transformar el juicio en una broma con respuestas frívolas. Siempre el artista; parecía que buscaba la creatividad, respuestas ingeniosas, incluso si estas contradecían respuestas anteriores. Aunque fue de un gran interés, la parte literaria del interrogatorio de Carson no fue la que más le incriminó. Más bien, uno cree que Carson disfrutaba jugando con su viejo rival.
Cuando Carson empezó a interrogar a Wilde acerca de sus relaciones con chicos jóvenes, Wilde empezó a sentirse notablemente incómodo. El jurado parecía asombrado cuando Carson aportó pruebas, desde elegante ropa a bastones de empuñadura de plata que Wilde admitió regalaba a sus compañeros. Los destinatarios de los obsequios no eran, en palabras de Carson, "intelectuales", sino repartidores de periódicos, ayudantes de cámara, o parados (en algunos casos, casi analfabetos). Wilde intentó explicarlo: "No reconozco distinciones sociales de ningún tipo, y para mí la juventud, el mero hecho de la juventud, es tan maravillosa que antes hablaría media hora con un joven que estaría – bien- interrogado en un juzgado". Después de esta segura respuesta, Carson preguntó sobre un joven, de 16 años cuando Wilde lo conoció, llamado Walter Grainger. ¿Lo besó Wilde? "¡Oh, vaya! ¡No!" contestó Wilde, "Era un chico peculiarmente poco atractivo". Carson dirigió la atención hacia su víctima. ¿Era esa la razón por la que no lo había besado?, ¿Por qué mencionó su fealdad?, "¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿Por qué añadió eso?" Carson le exigía que respondiera.
Por la tarde la acusación cerró su turno sin más testigos, a pesar de que se esperaba que Lord Alfred Douglas fuera llamado a testificar. Ningún testimonio que Douglas pudiera dar, por muy convincente que fuera, podía salvar el caso Wilde.
Cuando Carson anunció, en su discurso inicial en defensa de Queensberry, que tenía la intención de llamar a testificar a una procesión de chicos jóvenes con quienes Wilde había mantenido relaciones sexuales, el ambiente se tornó tenso en el juzgado. Edward Clarke entendió que su cliente estaba en un serio peligro. Una ley de 1895, convertía en criminal a cualquier persona que hubiera cometido un acto de "flagrante indecencia". La ley había sido interpretada para criminalizar cualquier forma de actividad sexual entre personas del mismo sexo.
Esa noche, después del juicio, Edward Clarke se reunió con su famoso cliente. "Cuando vi al Sr. Wilde", Clarke recordó más tarde, " le dije que era casi imposible en vistas de las circunstancias, inducir a un jurado a condenar por ofensas a un padre que estaba intentando salvar a su hijo de lo que ellos creían era un compañero malvado". Clarke instó a Wilde a retirar la acusación. Wilde estuvo de acuerdo y a la mañana siguiente Clarke anunció la retirada de la acusación por difamación.
El abogado de Queensberry, mientras tanto, había enviado al Director de Acusaciones Públicas copias de las declaraciones de los jóvenes que habían previsto convertir en testigos. A las 3:30 p.m., un inspector de Scotland Yard, apareció ante el juez John Bridge para solicitar una orden de arresto contra Oscar Wilde. Bridge levantó la sesión durante hora y media, aparentemente para dar tiempo a Wilde de huir de Inglaterra en el último tren hacia el continente.
Wilde, no obstante, había caído en "un patético estado de indecisión." Reunido con Douglas y su viejo amigo Robert Ross en el Cadogan Hotel volvió en sí y dudó entre quedarse o huir hasta que dijo "El tren se ha ido, Es demasiado tarde." Cuando Wilde supo, a través de un periodista, que su orden de arresto se había publicado su cara se entristeció. Se sentó tranquilamente en su silla, bebiendo copa tras copa. Enseguida el nombre de Wilde se quitó de los anuncios del St, James Theatre, donde La importancia de llamarse Ernesto aún estaba en cartel.
El primer juicio criminal contra Oscar Wilde se abrió en Old Bailey el 26 de abril de 1895. Wilde y Alfred Taylor, su presunto proxeneta, hicieron frente a 25 cargos de graves indecencias y de conspiración para cometerlas. Un desfile de jóvenes testigos de la acusación testificaron acerca de su papel ayudando a Wilde a satisfacer sus fantasías sexuales. A pesar de que Wilde no fue acusado de sodomía, había pocas dudas al final del juicio que debería haberlo sido. Casi todos ellos expresaron su vergüenza y remordimientos sobre sus acciones. (Más tarde Wilde comparó esos encuentros con "fiestas con panteras". Wilde escribió que "El peligro era la mitad de la excitación"). El cuarto día del juicio Wilde subió al estrado. Su arrogancia del primer juicio había desaparecido. Respondió preguntas tranquilamente, negando todas las alegaciones de comportamiento indecente. El momento más memorable del juicio vino en la respuesta de Wilde a una pregunta sobre el significado de una frase en un poema de Lord Alfred Douglas. El abogado Charles Gill preguntó, "¿Cuál es el "amor que no se atreve a decir su nombre?". La respuesta de Wilde levantó sonoros aplausos y unos pocos silbidos:
"’El Amor que no se atreve a decir su nombre’, en este siglo, es parecido al intenso cariño de un adulto por un joven, como fue entre David y Jonathan, como Platón hizo la base de su filosofía, y como encuentras en los sonetos de Miguel Angel y Shakespeare. Es ese cariño profundo y espiritual que es tan puro como perfecto. Dicta e impregna grandes obras de arte como las de Shakespeare o Miguel Angel, y esas dos cartas mías. Es mal interpretado en este siglo, tan mal interpretado que tiene que ser descrito como ‘el Amor que no puede decir su nombre" y a causa de él estoy aquí ahora. Es hermoso es magnífico, es la forma más noble de cariño. No hay nada innatural en él. Es intelectual, y repetidas veces existe entre un adulto y un joven, cuando el adulto tiene intelecto y el joven tiene toda la alegría, esperanza y glamour ante él. Eso sería lo que el mundo no entiende. El mundo se burla de él y a veces pone a alguno en la picota".
Clarke continuó pidiendo al jurado que "satisficieran las miles de esperanzas que dependían de su decisión" y "limpiaran de esas imputaciones a uno de los más renombrados y expertos hombres de letras de nuestro tiempo, limpiando con ello a la sociedad de una lacra". El discurso final de Clarke hizo llorar a Wilde quien garabateó una nota de agradecimiento que pasó a su abogado.
El jurado deliberó durante más de 3 horas concluyendo que no podían dictaminar un veredicto de la mayoría de los cargos (el jurado absolvió a Wilde de los cargos relacionados con Frederick Atkins, uno de los jóvenes con quien se le acusaba de haber estado involucrado en graves indecencias). El 7 de mayo, Wilde obtuvo tres semanas de libertad bajo fianza antes de que comenzara su segundo juicio.
El gobierno liberal determinó hacer todo lo posible para asegurar una condena en el segundo juicio de Wilde. Hay muchas especulaciones sobre la agresiva posición del gobierno en el caso Wilde.Rosebery Se sospechaba que el Primer Ministro Rosebery había tenido relaciones homosexuales, cuando era Ministro de Exteriores, con Francis Douglas, otro de los atractivos hijos de Queensberry. Fue poco después que Francis Douglas "murió en un accidente de caza" (probablemente un suicidio) que Queensberry inició la persecución a Wilde. Hay pruebas evidentes en algunas cartas para llegar a la conclusión que Rosebery fue amenazado de ser descubierto por Queensberry u otros si fallaba en su agresiva persecución a Wilde. Es interesante puntualizar que durante los dos meses precedentes a la condena de Wilde, Rosebery padeció importantes depresiones e insomnio. Después de que Wilde fuera condenado, su salud mejoró repentinamente.
El segundo juicio contra Wilde fue dirigido por el subfiscal de la Corona Frank Lockwood. A pesar que se pareció mucho al primer juicio, en éste se abandonaron los testimonios menos convincentes, centrándose en los principales.
Lockwood tuvo el último turno de palabra en el juicio y la utilizó para describir lo que Wilde vería como una "horripilante denuncia". Después de 3 horas de deliberación el jurado volvió con su sentencia: culpable de todos los cargos excepto los relacionados con Edward Shelley. Wilde se tambaleó ligeramente en el banquillo de los acusados con semblante triste.
Los juicios contra Wilde provocaron que las actitudes públicas hacia los homosexuales se volvieran más severas y menos tolerantes. Mientras que antes de los juicios había cierta compasión por los homosexuales, después de los procesos fueron vistos como amenazas. Pero tuvo otras consecuencias. Provocaron que el público empezara a asociar arte y erotismo homosexual; mismas relaciones sexuales vistas como inocentes antes de los juicios se tornaron sospechosas después. Gente con parecidas relaciones aumentaron su ansiedad, preocupados de hacer nada que pudiera parecer improcedente.
Wilde pasó dos años en prisión, los últimos dieciocho meses en Reading Coal. Quedó escarmentado y en la bancarrota pero no amargado. Dijo a un amigo que se "había beneficiado mucho" de su estancia en prisión y dijo estar "avergonzado de haber llevado una vida indigna de un artista.". En su De Profundis que Wilde escribió en prisión, dice: "Me convertí en un derrochador de mi genio y malgastar una eterna juventud me produjo una extraña alegría".
Después de ser puesto en libertad, Wilde viajó a Europa. Murió el 30 de noviembre de 1900 en París.

Constance (la mujer de Wilde) y uno de sus dos hijos, Cyril en 1889.

miércoles, 16 de noviembre de 2005

El bosque

Sabía que los silencios no pueden calibrarse, un silencio es un silencio, no puede ser mayor o menor que otro; pero tenía la certeza de que aquel silencio era insuperable, era el mayor que nunca hubiera "escuchado" y estaba convencido de que nadie jamás podría encontrar alguno igual.
Sus pisadas sobre las hojas caídas no sonaban, el viento soplaba con fuerza y agitaba las ramas de los árboles pero no se le oía silbar, a su izquierda veía las aguas de un río bajar impetuoso pero no emitía sonido alguno.
Una tormenta silenciosa se presentó de repente. Los rayos se sucedían uno tras otro pero no escuchó trueno alguno. La lluvia era tan densa que apenas podía ver unos metros más allá, caía con fuerza, con furia ...pero silenciosa como si de nieve se tratara.
En apenas unos minutos desapareció tan repentinamente como había surgido.
Se sentía limpio, liviano, como si aquella tormenta se hubiera llevado todas sus cargas, sus preocupaciones, sus sinsabores, sus pesadillas ...
El agua acumulada en las hojas de los árboles goteaba incesante sobre la hierba ya mojada. Aquella sensación de tranquilidad que la ausencia de sonidos transmitía le impidió darse cuenta que no podía oler la hierba mojada. Se encontraba en medio de un frondoso bosque, junto a un río que parecía acompañarle en su paseo y no escuchaba ningún tipo de sonido ni podía diferenciar ningún tipo de olor.
Aquello le extrañaba pero en ningún momento le asustó, le provocaba una sensación de paz dificil de explicar.
Notó como la niebla empezaba a aparecer. No caía, se levantaba desde el suelo. Hasta sus rodillas, hasta su cintura ... Algo le hizo levantar la mirada, unos metros más allá vio a su mujer y a su hija a quien llevaba en brazos. Le estaban buscando, lo notaba por sus gestos, suponía que gritaban su nombre pero no las podía oir. Notó que la densa niebla le llegaba ya a los hombros por lo que se acercó corriendo a ellas.
La niebla le llegó a los ojos y le tapó por completo, como una sábana. Apenas podía ver nada pero sabía que su mujer estaba frente a él, la sentía, notaba su respiración ... intentó hablarle pero no salío sonido alguno de su boca. Alargó la mano hacia su cara y la tocó ... lloraba, notaba sus lágrimas mientras la acariciaba con ternura.
Se llevó los dedos a la boca para saborear aquellas lágrimas ... eran amargas, lágrimas de tristeza.
Por fin lo comprendió. Supo que aquel sabor intenso, cálido, iba a ser lo último que iba a experimentar.
Esta vez fueron sus propias lágrimas las que llegaron a su boca ... eran dulces, lágrimas de alegría.

domingo, 6 de noviembre de 2005

Frases y fragmentos ... (III)

... de lecturas más o menos recientes.


Eslava Galán DalíUnamuno



"Sólo que andaba muy advertido de que los negros están muy divididos en castas y parroquias y pueblos y provincias y en cada sitio hablan una parla distinta y muchas veces no se entienden entre ellos siendo de una misma negritud y tinta, lo que no es extraño si bien se piensa pues lo mismo acaece acá entre cristianos donde un catalán es mal entendido en Castilla y un castellano es mal entendido en Valencia y un vascongado es mal entendido en todas partes."
(En busca del unicornio. Juan Eslava Galán)

"Mi padre me dijo un día que le comprara pan para un bocadillo, detallándome que le trajese sólo el panecillo, sin la tortilla a la francesa que el panadero solía meter como especialidad de la casa. A mi vuelta, vio que el pan estaba manchado de huevo. "¿Qué has hecho de la tortilla?"- me preguntó. "La he tirado –le respondí-; tú me dijiste que no la querías." Desde luego, se enfureció, y a sus ojos resulté un crío más singular todavía, pero no intentó comprenderme"
(Confesiones Inconfensables, Salvador Dalí)

"Mi padre estaba muerto cuando, llegado con retraso, puse mis labios llenos de vida sobre su boca fría. A menudo he dicho, parafraseando a Francisco de Quevedo, que la mayor voluptuosidad hubiera sido sodomizar a mi padre agonizante. ¿Existe, en efecto, para un hombre, más terrible profanación y mayor prueba de vida, que este sacrilegio, que este desafío? Sólo mi cobardía y las circunstancias me impidieron cometerlo, pero puedo aún soñar con realizarlo."
(Confesiones Inconfensables, Salvador Dalí)

"Gala se fue. Yo recibí entonces la visita del mozo de aquella planta, quien, con aspecto transtornado, me dijo que barriendo el salón del hotel había hecho caer accidentalmente un cuadro y que éste se había empalado en el mango de su escoba. Seguro que iba a ser despedido si yo, el artista, no encontraba el medio de reparar el desaguisado. Me encontraba todavía transido de amor e inclinado a la piedad. Acepté, y con todo cuidado borré las señales de la perforación. Creía haber acabado con esta buena acción, pero para agradecérmelo apareció, a la hora de la comida, con tres docenas de ostras que me suplicó aceptara. Acababa de enterarme de que una epidemia devastaba los viveros y la sola idea de tragar uno de aquellos mariscos me encogía el corazón y me revulsionaba de terror. Miraba ya la forma de desembarazarme de la bandeja, pero el hombre, desbordando agradecimiento, quiso asistir a mi cena y me fue presentando una a una las ostras, que abría para mí. Creí morir y permanecí dos días sudando de angustia y esperando la muerte. Aquella noche decidí no volver a ser bueno jamás y he mantenido mi palabra. Mi generosidad y las atenciones de mi corazón las reservo exclusivamente para Gala"
(Confesiones Inconfensables, Salvador Dalí)

"Yo no tenía ninguna "razón surrealista" para no tratar a Lenin como un tema onírico y delirante. Muy al contrario. Lenin y Hitler me excitaban al máximo. Hitler más que Lenin, por supuesto. Su espalda regordeta, sobretodo cuando le veía aparecer en su uniforme con cinturón y su tahalí de cuero que apretaban sus carnes, suscitaba en mí un delicioso estremecimiento gustativo de origen bucal que me conducía a un éxtasis wagneriano. Soñaba a menudo con Hitler como si se tratara de una mujer. Su carne, que imaginaba blanquísima, me seducía. Pinté una nodriza hitleriana haciendo calceta sentada en un charco de agua. Se me obligó a borrar la cruz gamada de su brazalete. Esto, sin embargo, no me impidió proclamar que Hitler encarnaba para mí la imagen perfecta del gran masoquista que desencadenaba una guerra mundial por el solo placer de perderla y de enterrarse bajo las ruinas de un imperio: acto gratuito por excelencia que hubiera debido suscitar la admiración surrealista, ¡por una vez que teníamos un héroe moderno! Pinté El enigma de Hitler que, fuera de toda intención política, resumía todos los simbolismos de mi éxtasis. Breton se sintió ultrajado. No quiso admitir que el amo de los nazis no era para mí más que un objeto de delirio inconsciente, una fuerza de autodestrucción y de cataclismo prodigioso."
(Confesiones Inconfensables, Salvador Dalí)

"En las más de las historias de las filosofías que conozco se nos presenta a los sistemas como originándose los unos de los otros, y sus autores, los filósofos, apenas aparecen como meros pretextos. La íntima biografía de los filósofos, de los hombres que filosofaron, ocupa un lugar secundario. Y es ella, sin embargo, esa íntima biografía la que más cosas nos explica."
(Del sentimiento trágico de la vida, Miguel de Unamuno)

"El hombre, dicen, es un animal racional. No sé por qué no se haya dicho que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los demás animales le diferencia sea más el sentimiento que no la razón. Más veces he visto razonar a un gato que no reír o llorar. Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso también el cangrejo resuelva ecuaciones de segundo grado."
(Del sentimiento trágico de la vida, Miguel de Unamuno)